A pesar de que no hayas escuchado jamás sobre esta librería, ni siquiera en Medianoche en París de Woody Allen, te darás cuenta de que lo que tienes frente a tus ojos es algo importante, que merece que te tomes unos minutos para mirar y conocer más en tu próximo viaje a París.

La historia comienza en 1919 cuando Sylvia Beach, una estadounidense que llevaba mucho tiempo en Paris, se da cuenta que faltaba una librería en donde se pudieran encontrar textos en inglés. Sylvia y su célebre librería publican por primera vez el Ulises, de James Joyce, rechazado por otros como indecente y obsceno. Dicen algunos versionarios de la historia que, como Ulises estaba prohibida, se vendía con la portada de algún ejemplar de Shakespeare. De ahí su nombre Shekespeare and Company (Shakespeare y compañía).

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En aquellos tiempos del vodevil, la lúgubre librería atraía a los escritores de la Generación Perdida. Un grupo de notables autores estadounidenses que se enamoraron de París, y vivieron allí desde la Primer guerra, hasta la gran crisis económica previa a la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos se encontraban Ernest Hemingway, Ezra Pound, Francis Scott Fitzgerald, la famosa abanderada del arte pero también escritora Gertrude Stein, y por supuesto, James Joyce. Sylvia, que además de librera fue amiga de todos ellos, ideó un sistema de préstamo bibliotecario para quienes no pudieran o quisieran quedarse con los libros que deseaban leer. Esta amistad años más tarde le salvaría la vida.
Con la llegada de los nazis a Paris, en los comienzos de la segunda Guerra Mundial, la librería fue clausurada. Los invasores desconfiaban de la reputación literaria y creativa, apuntándola como gestora de pensamientos inconformistas. Un oficial alemán quiso comprar el último libro de Joyce, Beach se negó a vendérselo, y fue enviada a un campo de concentración. Gracias a su vieja amistad, Hemingway en persona liberó la librería cuando entró a París con las tropas estadounidenses, mas su célebre propietaria decidió no reabrir el local.

Pero afortunadamente, una década más tarde, Shakespeare and Company resurge al mando de otro estadunidense, George Whitman. Volviéndose nuevamente a ser uno de los centros de la cultura literaria del momento. Son los años 50, y muchos de los escritores de la Generación Beat como Allen Ginsberg y William Burroughs, se alojan allí convirtiéndola en un símbolo de la vida bohemia parisina, de literatura y de creación. Emblema incesante hasta hoy.

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Cientos de escritores han habitado en los pisos superiores de la Shakespeare and Company, una especie de “pensión para soñadores”, por eso no es una simple librería, sino un ayuntamiento imaginativos, inquietos, idealistas y románticos. Ha sobrevivido más de medio siglo refugiando a poetas, novelistas y prosistas que encuentran un segundo de distracción de sus pensamientos en el repiqueteo de las campanas de Notre Dame, al otro lado del río Sena. Soñadores porque miles de novelas han comenzado a escribirse en su sombra, y solo un puñado de ellas ha logrado publicarse. Pero todos encuentran en el lugar una atmósfera de libertad y fraternidad en la París de sus sueños.03_Shakespeare_and_Company